Cómo distinguir termitas de carcoma en una viga
Cómo distinguir termita y carcoma por el serrín, los orificios y los cordones de tierra, sin necesidad de abrir la madera.
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En una isla con inviernos suaves los ciclos no se interrumpen, solo se ralentizan, y eso cambia por completo cuándo aparece cada especie y cuándo conviene tratarla. Esta guía recorre el año entero indicando qué se mueve en cada estación, qué es normal y qué es señal de que algo se ha instalado.
En primavera coinciden la enjambrazón de termitas, que conviene revisar con un diagnóstico de termitas en la vivienda, y la cría de la gaviota, que se previene instalando sistemas antigaviotas antes de marzo. Todo el año lo cubre nuestro calendario de control de plagas en la isla.
Lo que cambia respecto a otras zonas mediterráneas es el invierno, no el verano. En la mayor parte de la isla las mínimas rara vez pasan varios días seguidos por debajo de cinco grados, y con eso basta para que muchas especies no entren en una diapausa real (la parada de desarrollo que provoca el frío). En vez de desaparecer en noviembre y volver en abril, van más despacio, se refugian dentro de los edificios y siguen criando a menor ritmo.
En la práctica esto tiene dos consecuencias. Casi no hay meses tranquilos, y en enero seguimos tratando cucaracha germánica en cocinas y roedores en instalaciones. Además, los tratamientos preventivos, que en clima continental se hacen en primavera, aquí se reparten durante el año según la especie que quieras anticipar. A eso se suma un factor que no tiene que ver con el clima, la temporada turística, porque entre mayo y octubre se multiplican el movimiento de equipajes y el residuo orgánico.
Entre el nivel del mar de la Badia de Palma y los pueblos altos de la Serra de Tramuntana hay diferencias de dos a tres semanas en la mayoría de los ciclos. Si vives en Valldemossa o en Orient, corre todo lo que leas aquí un poco más tarde en primavera y un poco antes en otoño.
En invierno hay dos movimientos distintos. El primero es el de los roedores hacia el interior de los edificios. Con las primeras lluvias fuertes, las ratas que vivían en el saneamiento, huertos y solares buscan un sitio seco y aparecen en falsos techos, garajes y cuartos de contadores. Por eso la mayoría de los avisos de invierno corresponden a poblaciones de exterior que se han trasladado, más que a plagas nuevas.
El segundo es el de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), que entre enero y marzo baja del bolsón en fila india para enterrarse y crisalidar. Es cuando hay riesgo real para las personas y, sobre todo, para los perros, porque los pelos urticantes se desprenden con el roce y quedan en el suelo. A estas alturas tratar el pino ya no evita el descenso, porque el momento útil para hacerlo era el otoño.
En interiores, en cambio, la cucaracha germánica no nota el invierno: en el hueco de un frigorífico o en una cocina de restaurante hay veinticinco grados en enero. Por eso esta es la mejor época para tratarla, cuando no hay reinfestación posible desde el exterior.
En la primavera balear el mes clave es abril, porque es cuando suele enjambrar la termita subterránea (Reticulitermes lucifugus). Entre marzo y mayo, en días cálidos y húmedos y casi siempre después de llover, las colonias maduras sueltan cientos de individuos alados. Salen por una grieta del rodapié o de una viga, mueren en pocas horas y dejan en el suelo un montoncito de alas iguales.
Ese montón de alas es el aviso más valioso del año, y casi siempre acaba en el recogedor. Que aparezca no significa que la termita haya llegado ese día, sino que la colonia lleva años instalada y ya es lo bastante grande para reproducirse. Si te pasa, haz una foto de las alas antes de barrerlas, porque es el mejor dato que puedes dar a quien vaya a inspeccionar.
Al mismo tiempo arranca todo lo demás. Las reinas fundadoras de avispa construyen nidos del tamaño de una nuez en persianas, cajones de toldo y falsos techos, con un solo individuo dentro. Las gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) ocupan las cubiertas planas para criar, y el margen para actuar es corto, porque cuando ya hay huevos o pollos no se puede tocar el nido sin autorización.
Un nido de avispa retirado en abril se quita en cinco minutos y sin riesgo. Ese mismo nido en agosto tiene varios miles de obreras y hay que intervenir con equipo de protección, así que es el punto del calendario donde más cambia el coste según cuándo actúes.
El verano es el pico de casi todo. El calor acelera los ciclos: lo que en marzo tarda ocho semanas, en agosto se resuelve en tres, y una población que en primavera pasaba desapercibida se hace visible en días. Es también cuando las cucarachas de alcantarillado salen de noche a terrazas y patios, sobre todo en zonas urbanas con red antigua.
El mosquito tigre (Aedes albopictus) alcanza su máximo entre julio y septiembre. A diferencia del mosquito común, es de actividad diurna, con dos picos a primera hora de la mañana y al atardecer, y vuela muy poco: si te pica en tu terraza, el punto de cría está a menos de doscientos metros, normalmente en tu propia parcela o en la del vecino.
A esto se suma la rotación de huéspedes. En estos meses los alojamientos turísticos concentran el noventa por ciento de los avisos de chinches de cama del año, y no porque el calor las favorezca especialmente, sino porque llegan en el equipaje. Un aviso de chinches en julio suele deberse a una entrada reciente; casi nunca es una población antigua que ha pasado el invierno sin que nadie la notara.
El otoño tiene mala fama porque se ve menos actividad, pero precisamente por eso es la única estación en la que se puede trabajar de forma preventiva sobre casi todo. La procesionaria se trata ahora, cuando las orugas son pequeñas y se están alimentando, y no en enero, cuando ya han formado el bolsón.
También es el momento de cerrar el edificio antes de que los roedores busquen refugio, revisando huecos de paso de instalaciones, rejillas de ventilación, bajos de puerta y arquetas; sellar el perímetro en octubre ahorra la mitad de los avisos de enero. En zonas con palmeras, además, el otoño trae el segundo pico de vuelo del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), porque las temperaturas todavía suaves permiten nuevas puestas hasta bien entrado noviembre.
Las avispas, por su parte, viven en septiembre su mayor conflicto con las personas: la colonia está en su tamaño máximo y las obreras cambian su dieta hacia los azúcares, así que aparecen en terrazas, papeleras y fruta caída. La mayoría de las picaduras del año se concentran en esas seis semanas.
| Trimestre | Qué está activo | Señal visible | Qué toca hacer |
|---|---|---|---|
| Dic – feb | Roedores en interiores · cucaracha germánica · procesión de descenso de la procesionaria | Excrementos en cuartos técnicos, orugas en fila al pie de los pinos | Tratamiento de fondo en cocinas y sellado de huecos de paso |
| Mar – may | Enjambrazón de termita subterránea · fundación de nidos de avispa · hormigas · cría de gaviota | Alas iguales en el alféizar, nidos del tamaño de una nuez, rastros de hormiga | Inspección de madera, retirada temprana de nidos, exclusión de aves antes de la puesta |
| Jun – ago | Mosquito tigre · cucarachas de alcantarillado · chinches por rotación de equipaje · moscas | Picaduras diurnas, salidas nocturnas en patios, manchas en costuras de colchón | Eliminación de puntos de agua, protocolo de habitación en alojamientos |
| Sep – nov | Avispas en su máximo · segundo vuelo del picudo rojo · orugas jóvenes de procesionaria | Avispas en terrazas y papeleras, corona de palmera caída, bolsones incipientes | Tratamiento otoñal de pinos, endoterapia en palmeras, cierre del perímetro |
Los meses son orientativos y se desplazan una o dos semanas según el año y la zona. Un otoño cálido alarga la actividad de la avispa hasta bien entrado noviembre; una primavera lluviosa concentra toda la enjambrazón de termita en diez días.
No todo lo que aparece en el calendario justifica una intervención. Ver tres hormigas en la cocina en abril es lo esperable, pero un reguero constante que entra por el mismo punto durante una semana ya no. Más que la simple presencia, lo que conviene vigilar es que se repita en el mismo sitio.
Hay tres situaciones en las que conviene no esperar, porque el coste crece rápido: cualquier indicio de insecto xilófago en madera estructural, cualquier avistamiento de roedor en interior con comida accesible de por medio, y el primer aviso de chinches en un alojamiento con reservas encadenadas. En las tres, cada semana de retraso multiplica el alcance del tratamiento posterior.
La calidad del diagnóstico depende de datos que solo tiene quien vive o trabaja en el sitio, y anotarlos reduce a la mitad el tiempo de la inspección.
Para lo que más sirve un calendario es para saber en qué momento la misma acción cuesta la mitad. Retirar un nido en abril, tratar un pino en octubre o sellar un perímetro antes de las lluvias son las mismas operaciones que habría que hacer en el peor momento del año, pero hechas cuando funcionan.
Si estás planificando el año de un edificio, un establecimiento o una comunidad, el orden lógico es al revés que el del calendario: primero se define qué hay que evitar, después en qué mes se decide cada cosa y solo al final qué técnica se aplica. Ese último paso está desarrollado, técnica por técnica, en las páginas de desinsectación y desratización, y si lo que quieres es entender qué mueve el importe de cada uno, está explicado en la guía de precios orientativos.
Si la plaga ya está instalada, el calendario sirve de poco y lo que toca es tratar. Escríbenos con la especie que sospechas y el municipio, y te decimos la franja real de llegada.
Estas tres entradas amplían temas que aquí solo mencionamos.
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Como vuela poco más de cien metros, si te pica en la terraza el criadero suele estar en tu parcela o en la de al lado.
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Qué preparar la víspera, qué evitar antes de que llegue el técnico y qué hacer en casa después de la aplicación.
Leer la guíaMándanos una foto y el mes en que empezaste a verlo. Con eso solemos acertar la especie antes de la visita, y la visita de diagnóstico no tiene coste.