Es la parte que más se olvida. Se retira un nido de palomas y se da el trabajo por acabado, pero el guano seco sigue soltando esporas cada vez que alguien lo pisa. Igual pasa al eliminar roedores de un cuarto de contadores: la orina y los excrementos que quedan son el riesgo real de leptospirosis o hantavirus.
Por eso la desinfección casi siempre va unida a otro trabajo y tiene su propio certificado. Ese documento demuestra ante un seguro o un inspector que el espacio vuelve a ser utilizable.
Hay otro caso muy frecuente en la isla: el local o la vivienda que llevan meses cerrados. El agua de los sifones se evapora, deja de hacer de tapón y el aire del saneamiento entra en casa. Desinfectar alivia el olor, pero la solución real es rellenar los sifones y ventilar. Te lo decimos aunque nos quite trabajo.
Desinfección profesional, empresa de desinfección o «servicio DDD» (desinfección, desinsectación y desratización): es el mismo encargo. Consiste en reducir los microorganismos de superficies y aire con un desinfectante virucida o bactericida registrado, aplicado por nebulización (una niebla muy fina) o pulverización. Y en acreditarlo con un certificado de desinfección.