info@controlplagasmallorca.com.es

L–V 8:00–19:00 · Urgencias 24/7

Los 53 municipios de Mallorca

Cómo distinguir termitas de carcoma en una viga

Reina de termitas de abdomen dilatado rodeada por decenas de obreras en la cámara real del nido
Mientras la reina siga poniendo huevos la colonia se recupera, y por eso el cebo en estaciones funciona mejor que tratar la superficie.

Termita y carcoma dejan la madera igual de dañada, pero el insecto, el rastro que deja y el tratamiento que necesita son distintos en cada caso. Con cinco comprobaciones que puedes hacer tú mismo sabrás cuál de los dos tienes.

Si después de leer esto sigues con dudas, el diagnóstico con detector lo hace el equipo técnico de control de plagas en la misma visita de inspección, sin coste.

Por qué se confunden tanto

Se confunden porque el propietario casi nunca ve al insecto. Lo que ve es el resultado: una viga que suena a hueco, un rodapié que cede al presionar con el dedo o un montoncito de polvo fino que reaparece cada mañana en el mismo punto del suelo. A partir de ahí, la palabra que sale es «carcoma», que en el habla corriente sirve para cualquier bicho que se come la madera, y eso incluye a la termita.

La confusión tiene consecuencias prácticas, porque los tratamientos, los plazos y el riesgo estructural son distintos. La carcoma trabaja despacio y desde dentro de la pieza; la termita subterránea llega desde el suelo, sigue en contacto con el terreno y puede afectar a varias piezas y varias plantas a la vez. Confundirlas suele acabar en tratar la viga que se ve y dejar intacta la colonia que la alimenta.

Por suerte, los rastros son inconfundibles cuando sabes qué mirar. Para eso no necesitas laboratorio, basta con una linterna rasante, un destornillador y cinco minutos.

Quién es cada uno, en dos párrafos

Termita subterránea (Reticulitermes lucifugus)

Es un insecto social que vive en colonias en el suelo y sube a la madera a alimentarse. Nunca queda expuesta a la luz ni al aire seco: para desplazarse construye cordones de tierra y saliva, del grosor de un lápiz, que recorren muros, zócalos y pilares. Los obreros son blanquecinos, blandos y no llegan al centímetro. Solo se ven volando una vez al año, en la enjambrazón de primavera, y en esa forma alada la gente los confunde con hormigas voladoras.

Carcoma (Anobium punctatum, Hylotrupes bajulus)

La carcoma no forma colonias. Una hembra pone los huevos en las grietas de la madera y las larvas excavan galerías dentro de la pieza durante años, comiéndose la parte más nutritiva; el daño lo hace la larva, no el adulto. Al completar su desarrollo se transforma y sale abriendo un orificio circular limpio, así que ese orificio, que es lo que todo el mundo mira, indica que ese insecto ya se ha ido.

El detalle que más se malinterpreta

Como los agujeros son de salida, su número dice poco. Una viga llena de orificios puede llevar veinte años sin actividad, y otra sin ningún agujero visible puede estar completamente galereada por dentro. La actividad la indica el serrín fresco.

Las cinco pruebas que puedes hacer tú

1. El polvo que cae

Es la prueba más rápida y la más fiable. La carcoma expulsa serrín, un polvo seco y granuloso de color madera que se nota arenoso al pasar el dedo y se acumula justo debajo de los orificios. La termita no expulsa nada, porque no atraviesa la superficie. Así que, si hay polvo, es carcoma y está activa. Limpia la zona, apunta la fecha y vuelve a mirar en una semana.

2. Los cordones de tierra

Si ves tubos de barro pegados al muro, al zócalo o a una cara de un pilar, puedes dejar de buscar, porque es termita subterránea y hay contacto con el terreno. Esos cordones son el paso protegido entre el nido y la comida. Rompe uno y vuelve a mirar dos días después para saber si están activos, y si lo han reconstruido, la colonia está viva.

3. El aspecto de la madera por dentro

Presiona con un destornillador donde la madera parezca blanda. La carcoma deja la pieza como una esponja de galerías con serrín compactado dentro. La termita se come la madera siguiendo las fibras blandas y respetando las duras, deja las galerías tapizadas de tierra y humedad, y a menudo conserva una capa exterior intacta de un par de milímetros que hace que la viga parezca sana hasta que cede.

4. El sonido

Golpea la pieza cada veinte o treinta centímetros con el mango del destornillador. Un cambio brusco de sonido, de macizo a hueco, indica pérdida de sección interna. No dice cuál de los dos insectos es, pero sí dónde hay que mirar, y es la forma más rápida de recorrer una viga larga o una hilera de vigas.

5. Los restos del vuelo

En primavera, un montón de alas todas iguales en un alféizar o bajo una ventana es enjambrazón de termita. En verano, los adultos de carcoma aparecen muertos en el suelo o en el marco, con forma de pequeño escarabajo alargado de cuatro a siete milímetros. Son los dos únicos momentos del año en que se ve al insecto, así que merece la pena guardar los restos en una bolsa, porque con ellos se identifica la especie sin discusión.

Las dos, una al lado de la otra

Diferencias observables entre termita subterránea y carcoma
Qué observasTermita subterráneaCarcoma
Serrín o polvoNo hay: no perfora la superficieSí, fino y granuloso, bajo los orificios
OrificiosRara vez visibles; a veces perforaciones irregularesCirculares y limpios, de 1 a 4 mm
Rastro externoCordones de tierra sobre muros y zócalosNinguno, salvo el propio serrín
Interior de la maderaGalerías con tierra, siguiendo la veta blandaGalerías secas rellenas de serrín compactado
OrigenColonia en el suelo, con contacto permanentePuesta sobre la propia pieza de madera
Cuándo se ve el insectoEnjambrazón de primavera, individuos aladosAdultos en verano, escarabajo pequeño
Velocidad del dañoRápida y en varias piezas a la vezLenta, pieza a pieza, durante años
Riesgo estructuralAlto: puede vaciar jácenas y pies derechosVariable: grave en piezas de poca escuadría

Una viga puede tener las dos cosas. Es más frecuente de lo que parece en casas antiguas con madera de sabina o de pino de la isla, sobre todo cuando ha habido una humedad mantenida en el apoyo del muro.

Lo que no hay que hacer mientras decides

  • Tapar los orificios con masilla o barnizar la viga: se pierde la única forma de saber si sigue habiendo actividad.
  • Aplicar un producto de droguería con pincel sobre la superficie: no llega a la larva, que está en el interior, y contamina la muestra si después hay que analizar.
  • Barrer el serrín sin haber anotado la fecha: es el dato que dice si el ataque está vivo.
  • Romper los cordones de tierra y limpiarlos «para que no se vea»: se pierde el rastro que lleva hasta el punto de entrada de la colonia.
  • Sustituir la viga dañada sin tratar el terreno ni el resto de la estructura: si era termita, la madera nueva será su siguiente objetivo.

Hay también un error en sentido contrario, que es esperar. En madera estructural cada temporada de actividad le quita sección resistente a la pieza, y lo que empieza siendo un tratamiento acaba siendo un refuerzo o una sustitución. Si tienes dudas, la inspección sale barata comparada con lo que cuesta abrir un forjado.

Por qué el tratamiento no puede ser el mismo

Contra la carcoma se trata la pieza: se sanea la superficie, se inyecta en profundidad a través de una malla de taladros y se aplica un protector que llegue al interior de las galerías. En piezas móviles, muebles o elementos desmontables cabe además la anoxia en atmósfera modificada, que elimina todos los estadios sin aplicar producto sobre la madera y sin alterar acabados ni policromías.

Con la termita subterránea tratar la pieza no sirve, porque el insecto vive en el suelo, así que se actúa sobre la colonia. Según cómo esté construido el edificio se usan estaciones de cebo perimetrales con un regulador del crecimiento que los propios obreros llevan al nido, barreras químicas en el contacto con el terreno o inyección en muros y soleras. Requiere seguimiento durante meses y no se resuelve en una sola visita.

En los dos casos, la decisión depende de una inspección que localice el alcance real antes de tocar nada, y el enfoque de cada técnica está detallado en la página de tratamiento de madera contra xilófagos. Si lo que quieres es el detalle biológico de cada especie, están las fichas de termitas y de carcoma, con sus señales y sus plazos.

En resumen: mira el polvo y mira el muro

Si hay serrín fresco bajo unos orificios circulares, es carcoma y está activa. Si hay cordones de tierra subiendo por un zócalo o un pilar, es termita y hay colonia en el suelo. Con esas dos observaciones se resuelve la inmensa mayoría de los casos sin abrir nada, y la tercera —el sonido al golpear— dice si el daño ya ha comprometido la sección.

Cuando el ataque afecta a madera estructural conviene una inspección con detección instrumental antes de decidir, porque lo que se ve en superficie casi nunca coincide con el alcance real. Un trabajo completo de este tipo, con diagnóstico, tratamiento y lecturas de seguimiento, está contado paso a paso en el caso de las jácenas de una possessió del Raiguer.

Urgencias 24 h · 53 municipios

¿Termitas o carcoma? Inspección urgente de la madera afectada

Si las señales que describe la guía coinciden con lo que ves, no esperes a que la viga ceda. La inspección con detector se programa esta semana y sale de ella un presupuesto cerrado.

Sigue leyendo

Otras tres guías del blog

Cuándo enjambran, a quién puedes encargar el trabajo y cómo preparar la casa.


¿Tienes una viga con serrín y no sabes qué la está comiendo?

Manda una foto del orificio, del polvo y de la zona del muro. Con eso salimos de dudas casi siempre, y si hace falta inspección, la de diagnóstico no tiene coste.