Cucaracha germánica en la cocina de un restaurante
El foco estaba en un lavavajillas mal sellado. Lo tratamos con gel cebo y seguimos la evolución con trampas de feromonas.
Leer el casoAsí acabamos con los roedores de una nave logística de Son Castelló. Dentro no había madriguera: entraban cada noche por un hueco de dos centímetros en el muelle de carga, y el sellado importó tanto como el cebo.
El aviso llegó a raíz de una auditoría. En una revisión de recepción de mercancía, el cliente final de la nave encontró excrementos y abrió una no conformidad con plazo de cierre, así que, además de una molestia, era un problema contractual con fecha límite.
La empresa ya tenía contratado un servicio de control de plagas, con cebo en el interior y visitas trimestrales. Llevaba dos años sin resolver nada porque el planteamiento estaba al revés.
El servicio anterior no hacía nada ilegal ni especialmente raro. Se limitaba a lo cómodo, que era cebar dentro, revisar cada tres meses y firmar el parte.
La nave se revisó por fuera y de noche, siguiendo el rastro desde el solar colindante. Aparecieron las señales clásicas: sendas marcadas en la vegetación baja, manchas de grasa en el borde inferior de la chapa y excrementos concentrados junto al muelle.
Dentro, en cambio, no había madriguera ni nidos, sino paso nocturno hacia la zona de picking y vuelta al exterior antes del amanecer. En esas condiciones, tratar el interior solo actúa sobre la ruta de paso y deja intacto el origen.
La especie era Rattus norvegicus, la rata gris o de alcantarilla. Como se mueve a ras de suelo y pegada a las paredes, trazamos el perímetro siguiendo la fachada en lugar de repartir estaciones por el solar.
Con rata negra (Rattus rattus), que trepa y se instala en cubiertas y falsos techos, habríamos trazado el perímetro de otra manera. En la ficha de eliminación de ratas y ratones tienes la comparación entre las dos.
Hicimos unadesratización planteada de fuera hacia dentro, porque es el enfoque que resiste una auditoría.
Se retiró el rodenticida del interior de la nave. Con mercancía alimentaria en el mismo espacio, el control interior se hace con trampas mecánicas y captura, nunca con cebo.
Estaciones portacebo ancladas y numeradas a lo largo de todo el cerramiento, con separación ajustada en los tramos de mayor tránsito y plano de implantación firmado.
Sustitución del burlete inferior del portón y sellado de los dos pasos de instalaciones. Sin ese sellado, las estaciones solo eliminan a los que ya han entrado y el acceso sigue abierto.
Retirada de los palés pegados a fachada, desbroce de la franja perimetral y traslado de los contenedores con tapa nueva a doce metros del muelle.
Revisiones quincenales durante las primeras seis semanas, con lectura individual de cada uno de los dieciocho puntos.
| Revisión | Estaciones con consumo | Zona de concentración | Acción |
|---|---|---|---|
| Semana 0 | Instalación de las 18 estaciones | Fachada norte y muelle | Reposición completa de carga |
| Semana 2 | Consumo alto en el flanco norte | Estaciones 4 a 9 | Reposición y refuerzo en las de mayor consumo |
| Semana 4 | Consumo en descenso claro | Solo dos estaciones activas | Sellado del muelle ya ejecutado |
| Semana 6 | Sin consumo en ninguna estación | — | Paso a revisión mensual |
| Mes 3 | Sin consumo, sin señales en el interior | — | Cierre de la no conformidad de la auditoría |
Cada lectura se toma en las mismas condiciones y siguiendo el mismo criterio. Si cambiáramos de método entre visitas, no podríamos comparar una revisión con la siguiente.
Excrementos en el muelle o cables roídos en el cuadro eléctrico son motivo de aviso urgente: montamos el perímetro de estaciones y el plano en la misma jornada para que la inspección encuentre el sistema ya en marcha.
El consumo llegó a cero en seis semanas y la no conformidad se cerró aportando el histórico de lecturas como prueba. En la práctica, ese histórico es lo que más cuenta, porque el auditor no se fija en el producto aplicado sino en que exista un registro coherente y comprobable.
El perímetro se mantiene con revisión mensual. Un polígono industrial es un entorno de presión constante: el solar de al lado, el vecino que deja residuo fuera y la obra de la calle siguiente vuelven a empujar población hacia el edificio cada pocos meses.
La franja perimetral se desbroza ahora dos veces al año y los palés ya no se apoyan en la fachada. Son medidas de orden más que de sanidad ambiental, pero influyen en el resultado más que cualquier producto.
El registro de plagas se integró en el sistema de autocontrol de la nave, junto al resto de la documentación que exige el plan APPCC. Es el patrón que se repite en los almacenes y obradores de la industria alimentaria de los polígonos de Palma: el edificio se trata por fuera y el papel tiene que estar impecable.
Dos trabajos más en los que el origen estaba en un detalle constructivo. El listado completo, en el índice de casos.
El foco estaba en un lavavajillas mal sellado. Lo tratamos con gel cebo y seguimos la evolución con trampas de feromonas.
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Termita subterránea con galerías activas en tres jácenas. Tratamiento con cebo perimetral y refuerzo estructural de los apoyos.
Leer el casoCuéntanos qué te ha detectado la auditoría y qué plazo tienes para cerrarla. Empezamos por el diagnóstico del perímetro; la documentación viene después, porque solo sirve si el trabajo está hecho.