Para un obrador, un almacén de distribución o una cocina central, una plaga pone en juego algo más que la higiene del día, porque puede costar la continuidad de un contrato. Las cadenas de distribución y certificaciones como IFS o BRCGS revisan el plan de control de plagas al detalle y penalizan lo que no esté documentado, aunque la instalación esté limpia.
Trabajamos con el enfoque de gestión integrada de plagas (GIP): primero barreras físicas, después monitorización constante y producto biocida solo cuando los datos lo justifican. En una planta alimentaria, tratar de forma preventiva y generalizada con biocida se considera una mala práctica, y un auditor lo va a señalar.
Damos servicio a obradores, panaderías industriales, almacenes de distribución, cocinas centrales y naves logísticas de producto alimentario. Usamos producto autorizado para el sector y cada aplicación queda trazada: qué producto, en qué punto, con qué dosis y en qué fecha.
Contra las polillas y los escarabajos que llegan con el producto almacenado aplicamos una desinsectación de polillas y escarabajos de almacén basada en trampas de feromonas, que la detectan antes de que se vea. Detrás está nuestra empresa de control de plagas para la industria de la isla.